Amor prohibido, murmuran por las calles

porque somos de distintas sociedades.

Hoy vamos a desglosar el texto desde este verso de la canción Amor prohibido de Selena Quintanilla. Si bien es sabido que hace referencia a la diferencias de la posición social en cuestión económica. La historia se basa en la vivencia de su tatarabuela quien era empleada doméstica de una familia adinerada y quien se enamoró de uno de sus empleadores, según la cultura del entretenimiento.

Pero no voy a escribir sobre ese sentido, mucho se ha promovido la historia de la persona pobre económicamente que se enamora de la persona rica y en viceversa. Quienes debido a cuestiones ideológicas, prejuicios y doxas deben enfrentarse a más de un obstáculo; pero la premisa continua en que son de distintas clases sociales.

Promovida la trágica historia, si la resumimos tenemos el clásico cuento de la cenicienta; con variaciones, unos aderezan más la historia que otros. En el final usualmente se cuenta lo feliz que fueron, algunas otras versiones se quedan con que sólo fue momentáneo.

Igual podríamos suponer que en la canción se escribe sociedades en lugar de clases sociales, una forma de eufemismo para aquellos tiempos. Aunque justo ahora no estamos tan lejos de querer mitigar las realidades a través del lenguaje. Igual y sólo pudo ser así para que rimara, sólo suponemos.

Buscándole otro sentido al verso

Vamos a tomar sólo la parte de distintas sociedades. ¿Cuándo es distinta una sociedad a otra? Tal vez cuando comienzan a notarse las diferencias; podría ser otra forma en que humanamente nos gusta clasificar a los grupos de personas que comparten ciertas características entre ellas, pero no con nosotros.

¿Podremos hablar entonces de sociedad mexicana y sociedad de n país? ¿Sociedades mercantiles y figuras legales? ¿Sociedades en el siglo XIX y las del siglo XXI?

Porque en ese caso la imposibilidad sí existe, dando como resultado justo un amor prohibido. Si elegimos la variable tiempo, no se puede modificar —hasta ahora—, sólo sucede dentro de las historias de ficción.

Es curioso como se contraponen la realidad y la imaginación de las diferencias, por un lado se idealiza algo que pudiera suceder una vez entre mil. Porque sí, existe, pero no es lo común.

Por el otro lado vemos tantas y tantas distintas sociedades que es más fácil buscar la forma en que no se diga/escuche/difunda feo. Y no, no es que sea feo venir de un estrato o clase social distinta a otra; pero hay muchos que se han empeñado en decir que sí.

Pero que la cumbia nadie nos la quite. Aquí podríamos abrir paso a la discusión de la apropiación cultural popular por parte de los sectores más privilegiados. Peeeeero eso lo dejaré para otra entrada.

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