De las ausencias que jamás había escrito.

Son tan pequeñas que no las había notado, como si no importaran. No es triste, a veces pasa.

Nosotros podemos ser esas ausencias sin importancia en el no-recuerdo de otros.

En mi caso entre suenan personas y vivencias, tengo el extracto general de la situación. Los detalles dejaron de serlo, las particularidades se fueron al olvido.

No es triste, todas las personas poseemos olvidos no interesantes.

No es porque no resulten curiosos, sólo ya no forman parte de lo que somos. Y sí, de lo que fuimos pero no trascienden.

Esas ausencias dolieron –en su momento–, pero todo pasa. Sobrevivimos a ellas, ya no las necesitamos y empequeñecen hasta su extinción.

Ellas carecen de puntos medios y mueren el doble. En los otros y en nosotros.

Así que eso somos –de vez en cuando– en otros. Ausencias ínfimas.

Ausencia ínfima

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