Semitransparente

Elijo no creer que tus intensiones son buenas, hombre.

No sé si debo pedir disculpas por no poder decidir qué es lo que quiero comer cuando salimos o el lugar a donde quiero ir. Yo sé que no debo, jamás volveré a disculpame por quién soy.

Deja te abro mis letras para que trates -tal vez- de empatizar conmigo.

Hace algún rato era una mujer llena de esperanza en todo lo que iba dentro del amor romántico, hoy ya no. Me encuentro llena de cuestionamientos y miro con reserva todos los actos que caben en él.

Antes soñaba que el amor de mi vida llegaba con flores y todos esos lugares comunes que nos han enseñado las películas estadounidenses. Ja ja

Un día, en el pasado, vino alguien. Yo quise ver en él al amor de mi vida, lo único que logré fue arrancarme la energía tratando de meter a la fuerza ese espejismo.

La interacción de ese viejo amor me rompió de todas las formas posibles, entre la violencia de sus brazos y la crueldad de sus palabras. Como pude y con muchas secuelas logré salir de él.

Así que como no es de extrañar, me ando con cuidado desde entonces. No quiero dar sólo por dar y mucho menos a quien todavía no conozco y que no me deja claras sus intenciones.

¡Qué dolor de cabeza amar a los hombres!

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