Quererte bonito

Qué bueno que te conocí ahora, dos años después desde nuestra primera casualidad, lo más curioso es que no la recuerdo, pero qué bueno que tú sí.

Mi cara de sorpresa cuando lo dijiste, ¿cómo pude haber olvidado ese instante? Yo, tan obsesiva con las memorias, que incluso están clasificadas en la cabeza.

Confieso que desde que nos encontramos quería decirte que me resultaba familiar estar contigo, pero hace tanto que no sentía así de bonito que en parte los nervios se apoderaron de mí.

Pensaba en ti y lo mucho que me estaba gustando cómo sonreías.

Incluso el estómago se me llenó de mariposas juveniles, me impidieron terminar la pizza, ¿quién es él y por qué me agrada su presencia?

Mi parte favorita es que todo encajó sin forzar nada.

[…]

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